Nombre familiar para los seguidores del escritor Henning Mankell, la capital de Escania luce moderna sin perder la conciencia ecológica
MALMÖ.- En la última década, la capital de Escania y tercera ciudad más grande de Suecia experimentó una metamorfosis sorprendente para volverse casi irreconocible. Si antes pocos visitantes llegaban a este punto, ahora lo transitan constantemente gracias al majestuoso puente sobre el estrecho de Öresund, que la conecta a Dinamarca y la transformó en una entrada importante al país.
El año 2000 marcó el inició del cambio, para que Malmö dejara atrás su fachada de antiguo puerto industrial por la de un barrio portuario distinguido, que hoy la ubica en un lugar de privilegio y la hace deslumbrar a orillas del mar Báltico, a tan sólo 20 minutos de su vecina Copenhague.
Muchos la reconocen por su puente de 8 km; por el Turning Torso, que pasó a ocupar el lugar de ícono de la ciudad, y por el detective Wallander, de las novelas de Henning Mankell, que camino a Ystad toma como paso obligado sus calles relucientes. Todo se ve tan nuevo y moderno, alrededor de su casco antiguo, que da la sensación de conocer una metrópolis en plena época de estreno.
Emblemas
Västra Hamnen es una especie de Puerto Madero escandinavo donde se reúne la burguesía de Malmö, la Universidad y varias sedes de compañias dedicadas a la informática. No es casual la comparación porque Puerto Madero y Malmö tienen el sello Calatrava que los une e identifica. Así como en Buenos Aires tenemos el Puente de la Mujer, los suecos tienen el Turning Torso, obra del español Santiago Calatrava que representa un torso humano y que fue inaugurado en 2005 para sellar la gran transformación.
Este rascacielos tomó el lugar vacante como símbolo de la nueva urbe, en la costanera donde los viejos astilleros Kockums fabricaban embarcaciones. Sus 190 metros y 54 plantas lo coronan como el edificio residencial más alto de Suecia y el segundo de Europa a la fecha de su inauguración. En esta famosa construcción, que se retuerce y gira sobre su eje hacia lo alto, funcionan oficinas y viviendas, aunque los últimos pisos son utilizados para congresos o eventos, con una impresionante vista a la costa de Copenhague.
El nuevo barrio es un excelente ejemplo de vida ecológica, fue construido sobre la costanera y tiene la particularidad de ser autosuficiente energéticamente al usar energías renovables. Durante los meses de verano es uno de los sitios donde se reúne la gente más cool de la zona, especialmente en sus playas más conocidas: Scaniabadet y Sundspromenaden, aunque a la hora de hablar de la mejor de todas, Ribersborgson tiene el premio internacional bandera azul. Conocida como la Copacabana escandinava, estos 3 km de arena ofrecen espacios verdes y aguas poco profundas especiales para los más chicos.
A Carlos Navarro, ingeniero civil venezolano que vive y trabaja en Dinamarca, le gusta cruzar por el fin de semana a Malmö. Y recomienda pasear por la calle peatonal, comer en la costanera, para luego perderse por las callejuelas que rodean la zona nueva y respirar un poco del pasado en Gamla Staden, porque el contraste de lo antiguo y lo moderno es imperdible.
"Realmente este destino es un paraíso para arquitectos e ingenieros, en especial por sus dos construcciones más famosas -cuenta-. Sin duda, el Turning Torso es una obra importante de arquitectura e ingeniería que rompe con el diseño estructural convencional de rascacielos. Además el método de construcción fue muy interesante. El otro punto destacable, el puente-túnel Öresund, es una de las obras de ingeniería más importantes del mundo por su complejidad, tamaño e importancia."
Onda verde
Aunque la ciudad se ha modernizado supo mantener el pasado y conciliarlo con las construcciones vanguardistas. Lo demuestran sus edificios históricos recuperados y Gamla Staden, sitio que reúne la historia mejor conservada.
El castillo de Malmö, de 1434, demolido y reconstruido en 1530, es hoy una fortaleza que alberga varios museos: el de Arte, el de la Ciudad y el de Historia Natural, más el Tecnológico y Marítimo. Muy cerca de ahí, en la plaza de la Ciudad, el edificio del Ayuntamiento se ubica frente al monumento ecuestre de Karl X Gustav, rey de Suecia desde 1654 en una época marcada por las guerrras. El estilo renacentista holandés del Rådhus modificó su antigua fachada de líneas neoclásicas de principios de la década de 1800.
Ahí mismo, a su derecha, la Casa del Rey, de fines de 1500, es hoy la casa del gobernador. Y para no dejar de visitar, una de las construcciones más antiguas: la iglesia de San Pedro, del siglo XIV en un estilo gótico alemán, mantiene el encanto de su historia.
Al sur de Escania, esta pequeña ciudad se conoce con un paseo breve y el tiempo alcanza para andar sin apuro y disfrutarla. Dos días son suficientes para hacer una visita completa a este ejemplo de comunidad ecológica.
Si hay algo de lo que pueden ostentar los suecos es la alta calidad de vida que tienen. Alrededor del casco antiguo se ubican los jardines y canales. Pasear entre semejante obra de la naturaleza, sea en verano o invierno, es una experiencia para no perderse, sobre todo teniendo en cuenta que hay más de veinte parques públicos.
Kungsparken, más conocido como el parque del Rey, es el más antiguo de Malmö, un lugar bien romántico que rodea la ciudad vieja. Slottsparken, el parque del Castillo, es mucho más grande aún. Aquí hay que prestar atención para no perdernos de conocer su famoso molino y la escultura Pegaso, del escultor sueco Carl Milles. El mayor sector verde está en Pidammsparken y algo curioso sucede en los jardines de Slottsträdgården. Aquí un huerto orgánico, abierto todo el año, vende productos ecológicos y existen puestos donde es posible relajarse a tomar un café bio.