Con Un año para recordar, confirma su lugar como protagonista indiscutida de la comedia televisiva
Carla Peterson es una estrella. Y no sólo en el sentido aplicado a actores y actrices exitosos en su trabajo, capaces de encantar a público y crítica por igual y, sobre todo, de encabezar un programa en el horario central de un canal que compite por el primer puesto. Desde el 6 de abril de 2008, además de todo eso, Carla Peterson es una estrella de verdad, de esas que están en el cielo, de las que no necesitan cámaras, pero sí telescopios para lucirse en todo su esplendor. Es que ese día -el de su cumpleaños-, la actriz recibió como regalo de parte de sus fans en Rusia, agrupados en el sitio de Internet www.carlapeterson.ru , un certificado que asegura que ahora en el firmamento hay una estrella con su nombre.
Carla Peterson, la actriz, no la estrella ni la estrella actriz, dice que es lindo eso de tener fans en el exterior, que unas chicas de Rusia fueran a verla al teatro cuando hacía la obra Corazón idiota junto a su amiga Griselda Siciliani y que un día se hará un tiempito para viajar para allá. "Aprenden a hablar castellano con los programas. En algunos lugares como India daban Lalola y ni siquiera estaba doblada sino que muchas veces había un relator que contaba lo que decíamos y abajo se escuchaban nuestras voces", dice entre maravillada y extrañada. Porque no es normal que su cara sea conocida en países que no conoce, que haya páginas de Internet dedicadas a ella creadas en Polonia, Rusia y Brasil. Porque no es común tener una estrella con su nombre -el equivalente espacial del paseo de la fama-, cuya compra fue inspirada por un programa que dio comienzo a la trilogía de Underground y Carla que ahora, desde mañana, a las 21.30, por Telefé se completará con Un año para recordar. El tercer programa que la actriz protagoniza en la productora de Sebastián Ortega pero el primero que la tuvo en el elenco desde el principio. Un poco de historia reciente : la primera Lola de Lalola fue Nancy Duplaá y la Sol Pells original de Los exitosos Pells era Erica Rivas.
"Es cierto que esta es la primera vez en la que participé en el piloto del programa, aunque ahora el que cambió fue el otro protagonista [se fue Leonardo Sbaraglia y entró Gastón Pauls]. Ahora sé cómo es estar desde el principio", cuenta Peterson, pero lejos de sentirse orgullosa de, por fin y sin dudas, ser la que encabeza el programa, ella le teme un poco a la falta de cábala. "Lo charlamos varias veces: «Mirá si no nos va bien porque la cábala era que yo apareciera después del piloto pero bueno...", se resigna pero después aclara, como para no tentar a la suerte: "De todos modos este programa se iba a hacer antes como unitario".
Claro que aquella primera versión de Un año para recordar - de la que se hablaba al mismo tiempo que Underground y Endemol realizaban Botineras en Telefé- no prosperó y sí lo hizo ésta, escrita por Silvina Fredjkes ( Socias ) y Patricio Vega ( Hermanos y detectives ), en la que Peterson encarna a Ana María, una cajera de supermercado con un conflicto de calendario. El de ella, en lugar de ir hacia adelante, retrocede. Una especie de borrón y cuenta nueva que comienza con la muerte accidental de su marido (Rafael Ferro) en medio de góndolas y pisos bien limpios que terminarán manchados de sangre.
"Vuelvo feliz a mi casa después del día de trabajo y cuando veo el resultado final me pongo más feliz todavía. Puede parecer que este personaje tiene algo en común con el de Lalola pero es otra cosa. Hay otro código, otro mundo. Yo no me vi haciendo esto en la tele todavía. Algo parecido puede ser, porque siempre hay algo de uno en el personaje sobre todo cuando hacés una tira, pero nunca me vi como en el primer capítulo, por ejemplo. Es un registro nuevo. Creo, tampoco me gusta hablar así de mi trabajo", confiesa la actriz y la verdad es que se nota que no se trata de falsa modestia sino de una evidente incomodidad por ocupar el centro de la escena cuando las cámaras ya no están grabando. Más tarde dirá que prefiere que de su tarea como actriz hablen otros, cuando ya el programa lleve algún tiempo en el aire. Elegiría, si pudiera, que se hable de Ana María cuando ya sea un personaje conocido en pantalla y no parte del discurso de la actriz que la interpreta. Que la describe como una "chica simple, que no tiene muchos adornos. Ella va a trabajar todos los días, vuelve a su casa, vive con su marido y su perro. Para mí, era interesante que no se viera el peinado, que no se viera la producción. Pero, a la vez, tiene que tener cierta magia, después de todo es televisión".
El calendario según Carla
Cuenta la protagonista de Un año para recordar que el verdadero protagonista de la historia es el tiempo. "Lo que estaba escrito, lo indeclinable del tiempo, lo que tenía que suceder, la trama te lleva a preguntarte cosas sobre el presente, el pasado y el futuro", se entusiasma la actriz. En el centro del relato se despliegan cuestiones como el destino y la posibilidad de revisar lo vivido para intentar cambiarlo. Algo así como lo que hace Bill Murray en Hechizo del tiempo, pero con mucho menos cinismo y bastante más inocencia.
"No me engancho mucho con ese tipo de pensamiento. Yo juego mucho con mi agenda, con mi calendario personal. A veces me gusta compararme con cómo estaba el año pasado o trato de imaginarme qué hubiera sido si... ese juego me gusta. Siempre encuentro que estoy bien, que el balance es positivo. El hoy es mucho mejor de lo que me podía imaginar un año atrás. Qué pequeño que me hago a veces mi mundito. En el pensamiento, no en la acción. Porque en el día a día doy pasos importantes, tomo decisiones", dice firme. Entre esas decisiones figura la de hablar lo menos posible sobre el final de su pareja con Mike Amigorena y, en lo profesional, combinar el regreso a la tira televisiva con su primera experiencia en el teatro comercial en La guerra de los Roses junto a Adrián Suar. El novio de su amiga Griselda Siciliani. Esa que desde el lunes pasado protagoniza Los únicos, el ciclo con el que Un año para recordar competirá directamente.
"Con Griselda, si bien sabemos que hay una competencia entre los canales, pensamos en otras cosas. En la suerte y en las cosas del destino que hicieron que esto, estar ocupando este lugar tan importante que cualquier chica, mujer grande, teenager desea, nos pasara juntas, siendo amigas. Siempre nos decimos:« Qué vidas lindas que nos dieron y qué suerte poder compartir todo esto». Nos damos consejos, tenemos un amistad muy... ya a esta altura es más que una amistad lo que nos une. Es algo muy profundo. Nos hicimos amigas trabajando juntas [brillaron desde papeles secundarios en Sos mi vida ], ayudándonos siempre. Entonces que las dos estemos en este lugar en gran medida es gracias a la otra, al compañerismo, al empuje. Nos emocionamos mucho cuando vemos lo que nos pasa", detalla Carla como para dejar claras sus prioridades y que la ferocidad de la competencia entre los canales depende del ojo con que se la mire y que definitivamente no es el de ella.
"Está bueno competir con cosas buenas porque podríamos ir contra un ciclo de entretenimientos con un actor vestido de oso. Eso pasa y decís: «Uy mirá, era tan buen actor y ahora hace de oso tirándose de bomba a la pileta y lo dejan así, en el fondo». Por suerte este año arrancamos de otra manera. Claro que en los otros canales también hay cosas pero estos dos, [Telefé y El Trece] se pelean por la mayor audiencia. Claro...", dice separando la pelea por el primer puesto, por el mayor rating del horario central de lo que ella hace. Del trabajo que la llevó a encabezar una de las ficciones más esperadas del año y a ser una estrella en la TV como en el cielo.