Lo que hace apenas unos días brillaba por su ausencia hoy abunda y desborda la pantalla.
La vieja y trillada "magia de la televisión" acaba de crear un nuevo truco: transformar el déficit de ficción del que todos se quejaban ayer nomás en un superávit que podría llegar igual de rápido al punto de saturación. Dentro de una semana, cinco producciones de envergadura, a juzgar por la materia prima humana, creativa y técnica comprometida en todos los casos, estarán disputando en el estirado horario central las preferencias del público.
Un año para recordar , Herederos de una venganza , Los únicos , El elegido y Contra las cuerdas conforman un menú a primera vista lo suficientemente atractivo como para garantizar y alentar un principio esencial: la posibilidad de elegir entre propuestas que se esfuerzan por convocar la atracción del televidente en una competencia legítima y directa.
¿Pero ocurren realmente así las cosas? El vértigo con el que se producen los cambios nos dice otra cosa: el movimiento resulta tan frenético y espasmódico, dirigido a satisfacer necesidades de cortísimo plazo, que tranquilamente puede variar de dirección y en cualquier momento provocar el efecto contrario.
Bastan un par de indicios para comprobar que la garantía de los derechos del televidente no está ni por asomo contemplada en la actualidad de la TV abierta. De hecho, los canales han vuelto a las andadas en eso de arañar centésimas de rating en detrimento de su competidor directo. Veamos algunos ejemplos. Primero, otra vez, sin fundamento alguno, vemos cómo se extiende hasta lo inverosímil la duración de algunos noticieros televisivos. Segundo, de nuevo los horarios funcionan como variable de ajuste: las ficciones empezarán y concluirán en cualquier momento. Tercero, tras las ficciones y los reality shows, un agujero negro: hay días en que la última edición de Telefé n oticias comienza cerca de las 2 AM. ¿El primer informativo de hoy o el último de ayer? Cuarto, hay superávit de ficciones, pero todas ellas siguen el común denominador del esquema de tira diaria. Por eso, las mayores expectativas para el futuro inmediato pasan por una inminente ficción semanal con connotaciones políticas: El puntero, por El Trece.