Se cuadruplicaron los bazares de Jujuy y San Juan por el boom gastronómico
En los 80 había unos 15 sobre la calle Constitución y hoy ya llegan a 60 para el público y los chefs.
A principios de los 80, el barrio de San Cristóbal contaba entre sus comercios con unos 15 bazares, que vendían artículos de cocina, juguetes y regalos en general. La mayoría de estos negocios eran manejados por familias de origen sirio-libanés establecidas en la calle Constitución.
Hoy la situación del barrio es totalmente distinta. Con la explosión del negocio gastronómico la cantidad de locales dedicados al rubro se cuadriplicó . El boom de las carreras de gastronomía y hotelería sumado a la gran cantidad de hoteles y restaurantes que se abrieron en la Ciudad, hicieron de la venta de productos dedicados “a la cocina” un negocio más que rentable. Por eso hoy acuden a este polo clientes mayoristas y minoristas de distintos puntos de la Ciudad, e incluso del interior del país, para comprar “bueno y barato”, aunque a veces es caro.
Uno de ellos es Fernando (32), que apunto de abrir su bar, pasea de local en local con la lista de cosas que necesita para su emprendimiento. “En esta zona encontrás variedad y calidad”, sostiene. Su socio, chef profesional, explica que para la gente del rubro “este es el lugar. En todas las escuelas de gastronomía te recomiendan venir acá”.
Y desde los locales coinciden con esta tendencia. Natalia (29) trabaja en Gastronomía Bashir y afirma: “Quienes más compran son los de la escuelas de gastronomía, junto con los hoteles y los restaurantes”. ¿La razón? Según los testimonios recogidos es una sola: precio y calidad para todos los gustos.
Si el que compra no busca marca puede, por $ 18 comprar una docena de cubiertos. Si en cambio desea algo más sofisticado la cifra se eleva alrededor de los $ 60. Un plato blanco liso de una marca poco conocida ronda los $ 15. Uno marca Tsuji o Verbano no baja de los $ 50.
El panorama optimista llevó a que la cantidad de locales creciera ampliamente. De hecho, en la actualidad, hay muchos negocios que poseen tres, cuatro y hasta cinco sucursales en la zona.
Pero el crecimiento también trajo competencia. Las firmas más antiguas apelan a la trayectoria para dar pelea. Otros buscan su lugar en el barrio a través de la especialización.
Uno de estos bazares es Union Plast, quien desde hace 50 años vende exclusivamente productos de plástico. Según una de sus vendedoras “mucha gente viene a buscar cosas retro, con muchos colores, del estilo de lo que se usaba en los 70. Son cosas que por ahí se venden en un local de antigüedades de Palermo, pero allá salen el triple ”.
Otros apuntan a ampliar el negocio: en el último tiempo creció el número de locales que se dedican a la venta de indumentaria culinaria . “Con tanto chef dando vueltas, no podíamos perdernos la oportunidad”, avisa el dueño de uno de los nuevos negocios del barrio. La moda también ganó terreno dentro de los gastronómicos, sobre todo desde que las marcas que visten a los “cocineros” más famosos se pelean por tener su lugar en la pantalla. Cada vez son más los programas de cocina que se ven en la televisión, dato que muchos de los que trabajan en los bazares también relacionan con el crecimiento del negocio.
Además de gastronómicos y hoteleros, llegan muchos minoristas a comprar a estas cuadras de San Cristóbal. Entre ellos también existe una tendencia: quienes más compran son los hombres . En el Bazar del Gastronómico confirman que “los hombres miran precio, consultan, y casi siempre se llevan algo. En cambio las mujeres, miran mucho pero no compran tanto”.
El crecimiento es tal que los sábados es prácticamente imposible caminar por las veredas de la zona. Todos se amontonan en las vidrieras mirando precios, sin dejar de observar el reloj, ya que los locales abren solo entre las 8 y las 13.