Los responsables, en San Pablo, de uno de los mejores hoteles de América del Sur conquistan ahora las playas uruguayas con una nueva propiedad
PUNTA DEL ESTE.- En un verano sin grandes romances revelados ni mayores escándalos faranduleros, una de las fotos más codiciadas por las revistas del corazón fue la del cumpleaños de Susana Giménez en Punta del Este.
El sábado último, la diva eligió celebrar sus 67 años con su hija, su yerno, su nieta y unos pocos amigos en el restaurante del Las Piedras Villas & Hotel Fasano, exclusivo, y retirado seis kilómetros de La Barra, dentro de un predio de más de 480 hectáreas.
La elección, en el final de la temporada alta esteña, de algún modo ratificó el dato: Fasano, que abrió sus puertas el 26 de diciembre, fue el restaurante de este verano en las playas uruguayas y por allí desfilaron y reincidieron desde Marcelo Tinelli y Adrián Suar hasta Eduardo Costantini.
No se trata precisamente de una sorpresa, sino más bien de la confirmación de expectativas muy altas. El emprendimiento en Punta del Este es la esperada primera aventura internacional del grupo que hace años maneja lo que muchos consideran el mejor restaurante y el mejor hotel boutique de San Pablo, entre otros negocios gastronómicos en la misma ciudad y en Río de Janeiro.
Fasano, en Brasil, es sinónimo de la mejor cocina italiana y de un estilo sofisticado, pero discreto, contemporáneo, clasicista; caro, sí, y esnob, pero también reconocidamente bueno, más allá de la moda. Su hotel y restaurante, con entrada por la calle privada Vittorio Fasano, es definitivamente un highlight del barrio de Jardins.
Se trata, además, de un pequeño imperio familiar hoy comandado por Rogério Fasano, tercera generación de gastronómicos en la ciudad brasileña. A estas alturas todo un personaje de la sociedad paulista, Rogerio pasó los primeros 40 días de la temporada en la nueva propiedad del Este, controlando cada detalle.
Es que el asunto va bastante más allá del restaurante donde Susana sopló las velitas (sólo tres, en este caso). De la mano de la desarrolladora JHSF, Las Piedras Villas & Hotel Fasano es un proyecto con dos grandes áreas, según la tendencia actual: el negocio inmobiliario de terrenos y casas y el negocio hotelero.
Por un lado, son 31 villas en terrenos de unos 5000 metros cuadrados con valores que van de los 750.000 a los 2 millones de dólares (aseguran que en 20 días de vendió más del 80 por ciento con mayoría de compradores argentinos, seguidos por brasileños y europeos). Pronto se sumarán una cancha de polo y una de golf de 18 hoyos diseñada por Arnold Palmer.
Además, el hotel: 32 bungalows de entre 80 y 100 metros cuadrados, una pileta como esculpida en las rocas, playa privada, mega spa, canchas de tenis y dos restaurantes, el mencionado Fasano, abierto sólo de noche, y otro, Las Piedras, donde se sirven desayunos y almuerzos. Y con una larga lista de servicios únicos, desde Mini Coopers para uso de los huéspedes adultos hasta picnics para los más chicos y amenidades especiales para... ¡mascotas!
Todo junto a un prodigioso bosque de ceibos rojos, álamos plateados, ombúes y timbós. "Uno de los principales requisitos era que buscábamos un proyecto de campo, pero que a la vez estuviera cerca del mar. La belleza de esta propiedad y su localización en el interior de La Barra fueron esenciales en la elección", argumenta Rogério Fasano a LA NACION.
El diseño y la decoración del lugar no desentonan con el cuidado catálogo del grupo F. De hecho, es responsabilidad del arquitecto Isay Weinfeld, colaborador habitual de la famiglia, a cargo también de los modelos de villas por construir luego en las parcelas privadas. Su obra, particularmente las bibliotecas retro de la casa-lobby, seguramente ilustrará las mejores revistas de decoración.
No sería ésta la última inversión internacional del grupo. Los Fasano hace tiempo esperan la oportunidad para dar el salto a Buenos Aires, ciudad tan apreciada por la elite paulista. "Siempre tuvimos la idea y las ganas de concretar un proyecto en Buenos Aires. Hace dos años que buscamos, pero todavía no encontramos el lugar justo", admite Rogério, el padre de cada vez más criaturas.