Entrevista Nora Sarmoria y Victoria Zotalis. El dúo de piano y voz hace un show donde manda la ironía.
Si algo une a la cantante Victoria Zotalis y a la pianista Nora Sarmoria es un histrionismo que se cuela en cada uno de sus gestos y se potencia en esta charla. “Es que el histrionismo es parte del método que creamos, el Gronchowsky , una superación del Grotowsky”, apuntan a coro y entre risas. Juntas hacen Hembrus Ludicum Musicae , un show no apto para puristas de ningún tipo, en el que recorren sin la menor solemnidad el repertorio de su propia cosecha entre otro de autores ya canonizados. Se reunieron por primera vez en mayo del año pasado, repitieron la experiencia durante el enero que pasó y ahora vuelven a presentarse el 26 de febrero en No Avestruz.
Sarmoria es una desenfadada pianista que desempolva sus conocimientos de folclore en proyectos a cuatro manos con Lilián Saba, pero que también se atreve a realizaciones personalísimas como la creación de Amaranto, una orquesta de cámara para la que compuso música original durante los últimos años. Victoria Zotalis fue la voz de Zoloka, un trío que revisaba el repertorio del jazz y al que ella no sólo le aportaba versiones de refinada ironía sino también algunas canciones propias. “Después de Zoloka me zambullí en la composición, con muchísimo entusiasmo”, cuenta. En el Hembrus Musicae se escuchan algunas piezas de extraña belleza como la Zamba misteriosa o Tiburón . En tiempo de estilizadísima zamba o con aires del swing, la ironía sobrevuela letra y música.
¿Compusieron alguna pieza juntas para este nuevo dúo? Sarmoria: No todavía. Lo que hacemos es intercambiar material: yo canto y toco cosas de ella o ella hace algo de mi repertorio. El centro de toda la producción de Hembrus parece estar en lo vocal. De algún modo, en Fénix espiral , mi último disco, yo volví a hacer algo menos polifónico, en dúo o con piano solamente. Victoria estimula esa parte vocal que en mi producción siempre aparecía un poco por detrás de lo instrumental.
Ambas tienen mucho humor y no parecen rendirse ante la idea de género. ¿En qué se diferencian? Sarmoria: Vicky escribe dentro de un estilo que podríamos llamar de canción, con un desarrollo de la letra y una melodía más cerrada; no necesariamente con estrofa y estribillo pero lo que hace tiene una unidad, cierra junto con la historia que cuenta. Yo, en cambio, soy más instrumental. La voz y la palabra son para mí un color. En esta reunión, el mayor goce es la improvisación vocal, algo que relegué durante muchos años en beneficio de lo instrumental.
En Zoloka, Victoria era cantante, aunque cada tanto tocaba alguna pieza en el piano. ¿Mantienen los roles en este show? Sarmoria: Para nada. Sí se nota de dónde viene cada una, que cosa nos resulta más natural, pero no tenemos roles fijados e intercambiamos papeles todo el tiempo.
Zotalis: Yo voy muy de a poco atreviéndome al piano. Nora es una pianista a la que admiro y yo voy afianzándome lentamente, acompañando las cosas que armo.
Sarmoria: Sin embargo, lo que hacés con el piano es muy efectivo y sostiene muy bien la historia que vos cantás.