El guitarrista y cantante completa en Un estilo de canto todas las casillas de clásicos propios y del mítico grupo, en el que estuvo por más de 40 años.
Después de casi 40 años con un grupo como Los Chalchaleros, hay un legado que no se puede eludir en Pancho Figueroa. Cuatro décadas no se obvian, aunque también pueden dejar márgenes para expresiones propias. En Un estilo de canto, el ex chalchalero abunda en la primera veta y muestra destellos del camino propio.
El largo pasaje por el mítico grupo, desbandado hace algunos años, hace necesarias varias escuchas para captar los matices propios de Figueroa en la lista de clásicos del disco, el cuarto como solista. La suave firmeza para interpretar las canciones y prolijos arreglos se cuentan como las marcas más destacadas de ese estilo que se levanta como estandarte desde el título.
En el repertorio hay mucho Chalchaleros, aún en composiciones propias. Figura por ejemplo "Piel de rancho", grabado por el mítico grupo en el disco Si de cantar se trata. Y también "Al campito de Marcelo" o "Te dejo mi verdad".
Figueroa hace eje en zambas, chacareras y chamamés. Fue de algún modo el que llevó este último ritmo a Los Chalchaleros, a su ingreso a mediados de los 60. En este disco, de hecho, aparece una versión de Merceditas, uno de los primeros chamamé de Los Chalchas y uno de sus grandes éxitos.
También aparece la veta más melódica. Tras el final de Los Chalchaleros, Figueroa se abocó al bolero en apropiación desde el foclore, aunque pronto regresó a las fuentes. Aquí aparece, como bonus track, una versión con tiempo de zamba de "Cómo-Arráncame la vida", a dúo con Chico Novarro. Y también el propio "Dos en un sueño".
Y los clásicos de acero, como Zamba de mi esperanza y Angélica. Porque, después de 50 años en la música, no hay pecado en asumirse como clásico, mientras no se viva de recuerdos.
Por Guillermo dos Santos Coelho gdossantos@clarin.com