Llega Sudor frío, film de terror dirigido por el platense Adrián García Bogliano
El género de terror tiene sus propias reglas. No necesariamente se es mejor o más exitoso cuando más producción hay detrás de una propuesta, sino cuanto mejores ideas se logren llevar a la pantalla (como ocurre con cualquier tipo de película). Sin embargo, cualquier película de género que se precie de tal debe conservar ante todo un sesgo de clase "B" que funcione como toque de sabor para el conjunto.
En cuanto a reglas, sí las hay en el cine de terror y se deben cumplir casi al pie de la letra para que el mecanismo funcione a la perfección y el escalofrío -que puede ser provocado por lo que se ve en igual forma que por lo que no se ve-, satisfaga el deseo de un espectador acostumbrado a que lo sobresalten. ¿Cómo se puede, entonces, poner la piel de gallina a un espectador calificado? Esa es la nada fácil tarea que el platense Adrián García Bogliano viene respaldando en forma independiente con muy interesantes resultados desde Paura Flics, que acredita varios trabajos de género. Ahora desembarcará en cine -con un estreno con 50 copias, la participación en la producción de Pampa Films y distribución nada menos que de la major Buena Vista- presentará esta semana Sudor frío .
La película, rodada en la ciudad de las diagonales, reunió a Facundo Espinosa (recordado por su participación en series de TV como Dibu, Verano del 98 y El sodero de mi vida , entre otras), Marina Glezer (la maestra de Valentín y la chica enigmática de La vieja de atrás ) y la debutante -en cine, ya que es bien conocida por sus fotos para revistas- Camila Velasco, que se atreve a incursionar en un género que implica riesgos. Esta vez, el relato tiene que ver con un chico que busca a su novia desaparecida con la ayuda de una amiga, y descubre una trama que implica a dos asesinos brutales con veinticinco cajas de explosivos en su madriguera. Con una inversión ajustada (que rondó el medio millón de dólares), Bogliano intentará convencer, ahora con una salida comercial a lo grande, de que sus anteriores trabajos (la mayoría comercializados en el exterior) pueden convertirse en piezas de culto y sus proyectos futuros tanto o más esperados que la oferta importada en la materia.
-¿Cómo manejás el balance entre la sangre y lo inverosímil?
-Lo que siempre hacemos con Ramiro, mi hermano, con el que escribo los guiones, es incluir algo de humor. De lo que nos damos cuenta es de que en los primeros gags la gente no responde, como si se preguntara si se tiene que reír o no de eso, pero al rato percibe la intención y funciona.
-¿Cómo funcionaron tus anteriores películas?
- Habitaciones para turistas se estrenó en los Estados Unidos, pero, curiosamente, como "cine de arte". Creo que esta película va más allá de los fans del género, creemos que es más abierta, y eso sólo podremos comprobarlo el jueves. No sabemos qué puede ocurrir, porque la gente no tiene mucha referencia. Lo que me preocupa es que suponga de antemano que se trata de una película como Mingo y Aníbal contra los fantasmas .
-¿Son complicados los efectos especiales sangrientos?
-Una clave es no usar dos veces el mismo truco de la misma manera, porque la gente termina dándose cuenta de por dónde va la cosa. De Obras maestras del terror en adelante, pasando por las películas de Emilio Vieyra y mucho cine independiente nunca hubo un film argentino de género que saliera a competir cabeza a cabeza con el resto de los estrenos.
-¿Nuevas propuestas ?
- Penumbra, que entra en esta nueva etapa más formal. Estamos terminando la posproducción, y estará terminada este mismo año.