Complicaciones para el proceso de paz en Medio Oriente
La designación de Najib Mikati como el nuevo Primer Ministro del Líbano, realizada con el endoso explícito de Hezbollah, el proceso de paz en Medio Oriente puede haberse complicado.
Primero, porque Mikati -el hombre más rico del Líbano- tiene no sólo cercanía con el liderazgo de Hezbollah, sino también con el gobierno sirio. Pese a que ha anunciado la conformación de un gobierno de unidad, lo cierto es que los libaneses "sunnis" liderados por el ex premier Saad Hariri, han sido derrotados.
Mikati -un empresario "sunni" perteneciente a la elite social de Trípoli- se autodefine como candidato de "consenso". Como neutral, entonces. Lo que no es fácil de digerir, desde que no cuenta con el apoyo de la mayoría de los "sunnis". Lo cierto es que hasta cambió de bando ("borocoteó") en el Parlamento cuando vio la oportunidad de llegar a la cima del poder.
Con su designación, lo probable es que la investigación del asesinato de Rafiq Hariri (el padre de Saad), a cargo de un tribunal penal internacional que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas, sea torpedeada. Pretendiendo que no avance y se esfume, de ser posible. Las preocupaciones derivadas del curso de esa investigación han sido, en rigor, la causa directa de lo caída de Saad Hariri.
Segundo, porque de esta manera -según sostiene el propio Mikati- se priorizaría la alternativa de garantizar la "estabilidad interna" del Líbano por sobre la de "hacer justicia" respecto del atentado terrorista que causara la muerte de Rafiq Hariri y otras 22 personas. Lo que, es obvio, está lejos de ser lo ideal. Particularmente porque la fiscalía actuante ya ha presentado al tribunal aludido sus acusaciones que -según se sospecha- apuntan no sólo hacia algunos miembros de los servicios de inteligencia sirios, sino también a personajes importantes de Hezbollah.
Pero ésta y no otra es la realidad. Una nueva ecuación de poder se ha instalado en el Líbano y no es una de la que precisamente se pueda esperar alguna simpatía hacia el trabajoso proceso de paz de Medio Oriente. Porque la influencia política de Hezbollah (que responde a Irán) ha crecido notoriamente.
A lo antedicho cabe agregar una preocupación adicional. La que tiene que ver con la dramática situación en Egipto. Esto es, con las derivaciones de las multitudinarias protestas callejeras en contra de Hosni Mubarak.
Israel, es obvio, sigue de cerca los acontecimientos en Egipto. Porque eventualmente podrían afectar el tratado de paz entre los dos países de 1979 y la excelente relación que ha mantenido con el país árabe que, hasta ahora al menos, parece haber sido aquel que, en ese universo, más ha apoyado al proceso de paz.
De pronto hay, queda visto, otro factor que, además de lo sucedido en el Líbano, podría contribuir a alterar los frágiles equilibrios regionales. A lo que cabe sumar las protestas, aunque bastante más tímidas, que ocurrieron en Jordania. De allí la razonable preocupación que flota en el ambiente.
Por Emilio J. Cárdenas
Especial para lanacion.com
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas