Hernán Piquín encarna la transformación de un artista que no se encasilló en el ballet y que buscó otras vertientes del espectáculo para destacarse; en 2011 estará en "Bailando por un sueño".
MAR DEL PLATA.- En la marquesina del teatro Corrientes aparece entre María Martha Serra Lima y Fátima Florez. El mismo cartel muestra las figuras de Juan Carlos e Ileana Calabró, Anita Martínez, Maxi Diorio y Carlos Sánchez, parte del elenco de El gran burlesque que se está presentando en esta ciudad. No se entiende bien cómo se ajusta su personaje en esta obra, pero encaja. "Ahí se nota la mano de Flavio [Mendoza]. Cada uno está en el lugar que le corresponde y el tiempo necesario. No hay divismos", le dice a lanacion.com en su camarín, con los ojos pintados, de bermuda y remera negra, una hora antes de salir a escena.
Entre artistas de diferentes vertientes, más ligados a la revista que al ballet, Hernán Piquín se hace un lugar para hacer El bolero de Ravel, El lago de los cisnes o un adagio mientras canta Serra Lima. Todas apariciones consensuadas con Flavio Mendoza, el director general y coreógrafo de la obra, que le permiten continuar con su transformación artística hacia otras ramas del espectáculo.
Piquín encaja en El gran burlesque porque no se encerró en el baile. Creció sobre las tablas del Colón y acompañando a Julio Bocca; vivió diez años entre Inglaterra, Francia, Estados Unidos e Italia siendo primer bailarín clásico; se presentó tanto en los mejores teatros del mundo y como en aquellos que necesitaban ser recuperados por los empleados; regresó al país y encontró otras opciones dentro del espectáculo; el año pasado coqueteó con Bailando por un sueño y en 2011 tiene diferentes proyectos, por ejemplo, el lanzamiento de cuatro películas argentinas en las que participa: El mantel de hule, Vampiro a mi pesar, Señales y Luna de miel y la participación en el programa de Marcelo Tinelli. "Lo que traté de hacer es no encasillarme como un bailarín clásico, sino bailar jazz, contemporáneo, moderno, hacer un musical, una película, una novela. Traté de abrir, de hacer cosas distintas y creo que lo logré".
- ¿En que lugar te sentís más cómodo?
En todo lo que hago porque tengo la suerte y el privilegio de poder elegir. Cuando siento que no me voy a sentir cómodo, no lo hago. Si es una montaña que es muy difícil de escalar prefiero decir no.
- Tu carrera está más ligada al ballet que a El gran Burlesque ¿Porqué llegaste acá?
Lo que hago es bailar. Cuando me ofrecieron El bolero de Ravel no dudé porque es una música que me gusta, muy sentida. También es un placer hacer un adagio mientras canta María Martha porque mi vieja tiene todos sus discos, ¡crecí con su música!
- ¿Forma parte de tu transformación como artista?
Totalmente. Me expandí para que la transición no sea tan dolorosa. Un bailarín que está todo el tiempo pensando en bailar y bailar clásico cuando tiene que dejar se quiere matar.
- ¿Esta transición te lleva por un camino diferente a la danza clásica?
Ya dejé de ser un bailarín clásico. Artísticamente puedo estar a la altura, pero físicamente no, ya tengo 37 años y bailo desde los 7. Llevo muchas funciones encima. Tengo la madurez que necesita cualquier personaje, pero lo clásico se lo dejo a un bailarín diez años menor.
Piquín tuvo algunas apariciones en 2010 en el show de Tinelli. Lo hizo acompañando a quien fuera el ganador, Fabio "La Mole" Moli, jugando al profesor y al alumno en vivo con el boxeador. Sólo falta firmar el contrato con Ideas del Sur para que participe, pero su manager le aseguró a lanacion.com que será parte del staff. "¿Si estoy expectante? Es algo que quiero hacer, que me gusta. Me interesa bailar, no importa dónde, pero sí cómo. Con Julio [Bocca] he bailado en Moscú, París y en otros lugares impresionantes. Con el mismo respeto y dedicación tomaré el 'Bailando'".
- ¿Qué lugar ocupa el baile en un programa así?
Es un show y hay que entender eso. Voy a tratar de bailar y lo que no voy a hacer es engancharme en discusiones y peleas.
- ¿Y cómo vas a hacer?
Después de empezar el programa iré al psicólogo, haré terapia o me tomaré un Rivotril [se ríe]. Mi carrera no la hice con las discusiones y no voy a entrar en polémicas, claro que sí cuando me marquen algo de baile.
- ¿Entonces puede estar picante el programa?
- Puede ser.sí sí, va a estar muy picante [más risas].
- Supongamos que Ricardo Fort, en el caso que sea jurado, te diga a vos, que bailás hace 20 años, que estiraste mal un pie. ¿Cómo lo vas a tomar?
Entraremos en una discusión sana, no en esa de "callate chocolatero". Le diré: "Te pido por favor que me muestres cómo sería". No sé su respuesta, esa sería la mía.
- ¿El baile sale perjudicado cuando está contaminado de tanto show mediático?
- A la danza le hace bien. Yo empecé a bailar después de ver un programa, Noches de danza. Ahora pasa lo mismo con muchos chicos que ven "Bailando.". Lo que veo mal es que para ser bailarín hay que tener mucha disciplina. Uno no puede andar por la calle diciendo "soy bailarín" si no tomaste una clase. Eso está muy manoseado.
- ¿Lo decís por alguien en especial?
No, no, pero escucho a muchos decirlo. Una persona que estudió es un artista. No coincido con la idea de que una persona que participó en un show, sin capacitarse, diga que es bailarín.
- Entonces, ¿cómo tomás que una persona sin preparación como "La Mole" gane un concurso de danza?
Es un show, no es un concurso internacional de danza. Si cualquiera de los participantes se presenta en uno en serio, le dan una patada. En un show gana el artista y también el rating, lo mediático, el carisma. A "La Mole" lo quieren hasta las piedras y ahí también jugo ese cariño.
Por Mauricio Giambartolomei
De la Redacción de lanacion.com
mgiambartolomei@lanacion.com.ar
En Twitter: @mgiambar