El año pasado fue récord de ganancias para el sector; pero sólo los más agresivos comercialmente escalaron en el ranking de entidades
"Si a la economía le va bien, a nosotros nos va bien", resumió un banquero. Los números lo prueban: la Argentina creció en 2010 más del 8%, y el sistema ganó en su conjunto más de $ 11.000 millones, su mejor resultado en más de una década.
La apreciación de los títulos públicos que muchos de los grandes bancos tenían en cartera fue clave para lograr este resultado. Prácticamente un 40% de las ganancias la explicaron los bonos. Pero otro tanto fue gracias a la expansión del negocio natural de los bancos: el del crédito. Después de que la crisis internacional provocó un parate en 2008 y 2009, los bancos direccionaron su artillería comercial para recuperar en 2010 el terreno perdido. Y bien que lo lograron. Según el último informe de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), los préstamos al sector privado crecieron entre septiembre de 2010 y septiembre de 2009 un 29,4% a $ 177.696 millones, con entidades como Santander Río, Galicia, HSBC, Citi, Standard Bank y Patagonia superando ampliamente a la media. Galicia, de hecho, creció en el período un 51,1% y escaló del 5° al 3° puesto en términos de stock de créditos privados, sólo detrás del Nación y de Santander.
Las grandes batallas del sistema se libraron en dos frentes: el del consumo -con tarjetas de crédito y préstamos personales- y el de las pymes, mediante los descuentos de documentos y adelantos. "Hemos crecido en las principales líneas: en tarjetas, donde en 2010 se ha dado un incremento del consumo superior al 45%, impulsado por la emisión de tarjetas y por las promociones y las cuotas; en préstamos personales, donde producto de las mejoras salariales se evidenció una mayor propensión de los clientes a financiar proyectos de mejoras de vivienda y renovación del parque automotor, y en el mercado de empresas, micro y pymes, con financiaciones con fines productivos", detallaron en el Galicia.
La emisión de tarjetas se transformó en 2010 en una de las grandes armas de batalla. En 12 meses, los bancos emitieron más de 4,5 millones de plásticos nuevos. Los más agresivos: Nación (duplicó su stock a 1,2 millones), Santander (que con 600.000 nuevas llegó a 2,8 millones), Galicia (con 1,1 millón nuevas) y Standard (pasó de 796.900 a 1,5 millones).
Aunque el boom del consumo derramó sus bondades en casi todo el sistema, y permitió que pequeños bancos de nicho registraran su mejor año en mucho tiempo, con tasas de crecimiento del crédito superiores al ciento por ciento.
En términos de rentabilidad sobre patrimonio (o el retorno que cada banco logra sacarle a su capital), uno de los que más ganaron fue Santander Río, con una rentabilidad el 64,3%, seguido por Francés, con el 43% y el Ciudad, con el 36%. "Lo hicimos de una manera sencilla: era un banco muy orientado a operaciones financieras y lo volcamos a la actividad comercial: empresas e hipotecarios, donde pasamos de ser el quinto del sistema a ser el segundo -se entusiasma el presidente de la entidad, Federico Sturzenegger-. La ventaja del banco pasa por que puede ofrecer plazos más largos."
Santander adoptó una de las estrategias comerciales más agresivas: fue uno de los pocos bancos del sistema que abrió nuevas sucursales (pasó de 261 a 279) y el que más empleados tomó, con 847 incorporaciones (todo el sistema sumó apenas 1214 nuevos). "Nos fue bien, pero también invertimos mucho. Hoy el negocio es tener la mayor cantidad de gente comercial posible para poder llegar al cliente. También creemos que la captura de nuevos clientes se logra con la cercanía física, de ahí la apertura de sucursales; después, buscamos que se acerquen a los medios electrónicos", dice Sergio Galván, gerente de Estudios Económicos de Santander. "Miramos el escaso nivel de bancarización que hay en la Argentina [de 12% del PBI versus 45% de Brasil] y creemos que hay una gran oportunidad", completa Guillermo Glattstein, gerente de Planeamiento.
Pese al gran año, sin embargo, David Mermelstein, economista de Econviews y responsable del informe especial sobre segmentación de bancos, aclara que el sistema corre detrás de la inflación. Y, en dólares, el patrimonio de los bancos está todavía un 15% por debajo de los valores previos a la crisis de 2001.Y, para poder crecer con crédito a largo plazo, dice Mermelstein, los bancos también requerirán mayor capital. En tal sentido, en 2011 el aumento de costos -de salarios- plantea un desafío para la rentabilidad del negocio, que ya se descuenta será menor que la de 2010, simplemente porque este año no habrá tanta ayuda de los bonos.