El milagro de Tomás, el chico cordobés que volvió del infierno
Estuvo 13 días en coma por lesiones en la cabeza. Ayer recibió el alta y se recupera en su casa.
Sus papás y los médicos que lo atendieron en el Hospital de Niños hablan de un “verdadero milagro” . Es que ayer, y luego de estar 13 días en coma, Tomasito, de 6 años, volvió a su casa de barrio Los Boulevares veinticuatro días después de aquella trágica madrugada cuando –en pleno festejo navideño– una bomba de estruendo explotó y un objeto golpeó fuertemente en su cabeza.
“Estoy contento de estar en casa”, dice a Clarín Tomas Salatín, bien abrazado a sus dos inseparables muñecos de Toy Story . A su lado y sin quitarle los ojos de encima estaban Gastón y Silvia, sus papás. “Cuando miro para atrás y recuerdo lo que pasó, me doy cuenta que estuvimos en el infierno . Tomás volvió a nacer después de esto”, suspira Gastón, de 29 años. “Para mí fue un milagro . El amor y la buena energía de toda la gente nos ayudó muchísimo”, agrega la mamá, con una sonrisa plena que había perdido desde el 25 de diciembre.
En el living de la casa, Tomás habla con su joven tío Gabriel, de 14 años, y con sus hermanas Agustina y Maira. De repente, le pide el grabador a este cronista y dice: “Quiero agradecerles a los médicos y a las enfermeras que me cuidaron todo este tiempo.
Gracias a todos los que rezaron por mí ”.
En el hospital, por su sorprendente recuperación , el personal lo rebautizó como “Tomás del Valle”, en referencia a la virgencita que lo acompañó durante todas las noches en las que su papá le cantaba canciones al oído. Desde el hospital su director, Héctor de Uriarte, asegura que el chico “ tiene plena consciencia de sus actos y eso servirá muchísimo para la rehabilitación”. Por ahora, se maneja en una silla de ruedas prestada y necesita “con urgencia” una cama ortopédica para descansar.
La casa de los Salatín se llenó de vida con la vuelta de Tomás. Unas pocas horas pasaron desde su regreso y el nene –que este año cursará primer grado– no paró de recibir visitas y cariño. “Nos llamó gente de San Juan, de Bariloche, de Buenos Aires y de un montón de provincias más para ayudarnos. La verdad es que estamos muy sorprendidos ”, describe Gastón, feliz. A unos metros de él, contento, Tomasito jugueteaba con sus hermanas.