Barajar y dar de nuevo. Tras cuatro exitosos años de Gorda, replantea su carrera. Se define como nómade de proyectos interesantes.
Vine a la Argentina para hacer un semimontado en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, un texto de Gracia Morales, Como si fuera esta noche, un ciclo que se hizo, durante todo el año, una vez al mes, organizado por la asociación de actores españoles en Buenos Aires. Un ejercicio de intercambio interesante.
En Barcelona he vuelto a dar clases en la primera escuela de teatro privado, la Escuela Superior de Arte Dramático, donde yo me he formado, y que está a punto de conseguir la licenciatura oficial. Javier Daulte ha dado clases allí, por ejemplo. Soy licenciada en filología. Y me han tocado las materias teóricas: expresión oral, dicción catalana e historia del teatro, es decir, análisis del texto, dramaturgia teatral. Ahora bien, si hace falta, algo en interpretación o entrenamiento directo, pues me sumo sin problemas.
Aquí hay actorazos, que no se me confunda. Pero generalizando, que es una linda forma de equivocarse, creo que en Buenos Aires a veces se olvida la técnica a la hora de trabajar y en Barcelona falta el trabajo visceral, la emoción, la intensidad que aquí se domina tanto.
Después de España, Argentina y México cerré la puerta de Gorda. Sólo falta que me llame el autor, Neil Labute, que dicen que quiere hacer la película. Me he puesto a sus órdenes. “Te aviso para el casting”, me dijo. “Ni qué hablar”, le respondí. Aunque el concepto de chica gorda en los Estados Unidos es otro. A veces pienso que mi físico no entra en la realidad de la obesidad de aquel país.
Como todos mis amigos, me fui a Londres cuando terminé el secundario. A estudiar inglés. Cuidaba niños para sobrevivir. Volví con un agujero en la visa por falta de dinero.
Hice trabajos en el mundo editorial, el último fue en la Universidad de Barcelona. Ahí, se me cruzaron los cables y a los 26 años, dije basta, y arranqué a estudiar teatro.
Es muy loco lo que pasó con Gorda. Fueron cuatro años de proyecto, de seguir una inercia y un ritmo de locura: 900 funciones, cerca de 300.000 espectadores. Miro esas cifras y no lo puedo creer. Como si pensara que no fui yo la que viví todo eso. Porque además, la obra generaba algo muy fuerte en el público, y eso no se da siempre en teatro. El hecho de hacer tanto tiempo el mismo personaje me llevó a profundizar mucho, para no aburrirme. El trabajo se va convirtiendo en un pozo de petróleo en el que tenés que buscar un poco más abajo. El otro día me pasaron imágenes de la primer puesta de Gorda en Barcelona: me vi como muy nena. El personaje fue creciendo, en edad, en madurez femenina. Entre la primera Elena y la última, pasó un mundo. Algo interesante: en México me ofrecieron continuar un poco más de tiempo, y dije no. Sentí que era el momento de cerrar esa historia.”Qué importante que tú hayas decidido hasta aquí llego y que no haya sido al revés”, me dijo alguien, en Barcelona. Alguien en quien confío mucho.
La cuestión nómada en el actor es una cuestión esencial. Lo entiendo así. Por ahí el día que tenga hijos y esté instalada, lo que sea, será difícil, me costará salir de Barcelona, pero por ahora donde está un buen proyecto es donde el actor tiene que ir. Hay una necesidad artística que empuja los vientos.
Esta es una profesión en la que tienes que aprender a manejar la calma. Respecto a mi cuerpo y los papeles, el límite lo pone el que elige: no yo. Tengo la suerte de trabajar con directores que me imaginan haciendo cosas que otros no se atreverían. El talento es lo que manda. El personaje para Tratame bien, no estaba pensado ni para una española ni para alguien de mi peso. Se justificó que mi personaje era española. Al físico, en cambio, no hay por qué justificarlo. A ningún físico de ningún actor hay que justificarlo.
El actor saca de sus experiencias y sus razonamientos y sus conclusiones vitales la fuente para sus personajes.
En Buenos Aires me puse las botas respecto a mi rol de espectador. Cómo la gente consume teatro. Hay una necesidad instalada: el circuito alternativo es pleno, esto no pasa en casi ningún lugar. Esta ebullición es distintiva.