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Breves remolinos narrativos
TODO TIEMPO FUTURO FUE PEOR Por Raúl Brasca-(Mondadori)-219 páginas-($ 25)
"Un diminuto remolino de palabras que se consume en un instante"; así concibe el escritor Raúl Brasca el género que cultiva desde hace años, la microficción o el microcuento, un pariente cercano de la poesía por su conciso tiempo de lectura y por la plenitud significante de cada palabra, pero, al mismo tiempo, un digno integrante de la narrativa breve, ya que sus historias logran expresar, a pesar de su extrema síntesis, experiencias tan vívidas como fugaces. De una extensión que jamás supera la sola página, los microrrelatos que Brasca había dado a conocer originalmente en revistas, suplementos y antologías aparecen ahora reunidos en su libro Todo tiempo futuro fue peor .
Con un repertorio temático variado, entre el centenar de microrrelatos del volumen se destacan aquellos que, atentos a las convenciones de lo fantástico, presentan historias que se sirven de paradojas temporales y lógicas, o que hacen mutar las metáforas en realidades literales, o que incluso se instalan en los perturbadores pasajes entre la vida y la muerte, la vigilia y el sueño, lo familiar y lo siniestro. Hay algo en estas historias que recuerda al tipo de relato brevísimo que Jorge L. Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo seleccionaron para su clásica Antología de la literatura fantástica : la presentación de una situación in media res , la simulación de un clima casual y el desenlace sorpresivo, todo ello no sólo eficazmente comprimido en pocas líneas, sino sobre todo, fuertemente apoyado en el efecto poético de las elipsis, las metáforas, las causalidades o la mera elección del fragmento de vida relatado. Hay en los mejores microcuentos de Todo tiempo futuro fue peor un efectivo juego con las diferentes "caras" o dimensiones de lo real, como en "Triángulo criminal", donde estar vivo o muerto parece una cuestión de matices, como en "El pozo", donde el mundo se comporta como un lienzo capaz de arrugarse o mostrar su revés, o como en " Bricolage ", donde el espejo se vuelve un multiplicador del sueño y la vigilia.
El viaje en sus múltiples acepciones es también uno de los tópicos más ricamente explotados en el volumen, sobre todo en aquellos microcuentos donde lo argumental se vuelve absolutamente subsidiario de cómo la sintaxis misma va siendo trabajada, torcida, encauzada hacia el extrañamiento poético; así, en "Lluvia", un narrador declara: "Pienso lluvia , una larga caída que dura tiempo humano, como si viajara en tren del cielo a la tierra mirando por la ventanilla el espacio que fuga hacia arriba. Pero desnudo de tren."
El amor y las relaciones amorosas también estructuran otra zona del libro, aunque aquí la estrategia varía levemente; no se apuesta tanto a la imagen o a la lógica puramente verbal, sino más bien al trazado de definiciones sobre los avatares del amor mediante parábolas ilustrativas. Hay, por ello, algo más "prosaico" y, en un punto, más mundano en estos microrelatos, tanto en el lenguaje como en las experiencias narradas.
Autor de dos libros de cuentos anteriores ( Las aguas madres , 1994; Últimos juegos , 2005) y compilador de siete antologías de microficción, Raúl Brasca ofrece con Todo tiempo futuro fue peor la oportunidad de acceder a todos sus textos reunidos y comprobar la bella cadencia de estos "diminutos remolinos" narrativos.
Soledad Quereilhac
Fuente
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