Las políticas energéticas en la Argentina han sido exclusivamente ofertistas y se han basado solamente en construir nuevos gasoductos, centrales eléctricas, en lugar de optimizar el consumo. Las características de la demanda han constituido siempre un lado desconocido.
En el mundo, numerosos países incluyen exitosamente en sus políticas energéticas un fuerte componente de eficiencia energética, del lado de la demanda, desde hace décadas, tanto por sus beneficios ambientales como por sus méritos económicos y por razones de seguridad energética. Estas políticas requieren de un fuerte liderazgo del Estado, que debe coordinar un conjunto de acciones y medidas entre todos los actores del sector: consumidores, comerciantes, fabricantes de equipos que consumen energía, empresas de energía y ONG, entre otros.
En la Argentina, hoy estamos frente a un nuevo capítulo en este tema. El 21 de diciembre de 2007 el Gobierno publicó el decreto 140/2007, que declara "de interés y prioridad nacional el uso racional y eficiente de la energía".
Esta norma rompe con el desinterés demostrado en los últimos años y posiciona el tema dentro de la política energética nacional. En primer lugar se reconoce que el uso racional de la energía permite "lograr el mayor desarrollo sostenible con los medios tecnológicos al alcance, minimizando el impacto sobre el ambiente, optimizando la conservación de la energía y la reducción de los costos". Es decir, produce beneficios múltiples. En segundo lugar, "la eficiencia energética no es una actividad coyuntural, sino de carácter permanente de mediano a largo plazo".
En cuanto a las áreas comprendidas, el decreto enumera prácticamente todos los sectores de consumo y no se restringe sólo a la electricidad, sino que en forma genérica se habla de "equipos consumidores de energía". Este detalle no es menor ya que el potencial de ahorro en gas natural residencial y en transporte son muy grandes, y hasta el momento ignorado. Otro aspecto importante es que se considera la concientización de la población.
En síntesis, este decreto es una excelente base a partir de la cual deben implementarse y articularse las políticas de eficiencia energética.
El autor es responsable del Proyecto Cambio Climático y Energía de la Fundación Vida Silvestre