Nada de lo que le pasó debe haber sorprendido a José Pedraza. O quizá una cosa: que los mismos informantes que le revelaban grabaciones clandestinas de otros, hayan sido quienes terminaron por grabar y contar sus propios secretos a la Justicia.
El jefe de la Unión Ferroviaria fue detenido ayer en la causa que investiga el crimen del militante del PO Mariano Ferreyra. Quedó pegado por escuchas telefónicas de la Policía. También fue preso el secretario administrativo del gremio, Juan Carlos Fernández, y otro sindicalista (ver Pedraza quedó preso por el asesinato del militante del PO).
Pedraza y Fernández navegan en el mismo barco pero con horizontes diferentes: Pedraza es el líder histórico del gremio, con poder construido sobre todo en los ferrocarriles San Martín y Belgrano. Desde el control del Roca, Fernández aspira a sucederlo. Hay algo más: uno es aliado táctico del kirchnerismo pero no rigurosamente K ni de Moyano. Y Fernández, en cambio, es el hombre de Camioneros en la Unión Ferroviaria.
Allí hay una posible explicación al silencio de radio que mantuvo la CGT por Pedraza. Sus dirigentes se fueron a boxes, lo opuesto a que habían hecho ante la detención del secretario general de los peones rurales, Gerónimo Venegas. Entonces importó menos que fuera duhaldista y mucho más que Venegas esté en una causa donde también aparece involucrado el propio Moyano: la del negociado con los medicamentos.
El asesinato de Ferreyra ocurrió en vías del Roca, el ferrocarril que transporta más pasajeros. Un pastiche: la plata la pone el Estado, es operado por compañías privadas y los sindicatos deciden. Encima, hay tercerizadas con trabajadores de segunda y manejadas por los gremios. Pedraza es, al fin, parte de ese sistema. Como que lo apresaron en un departamento de Puerto Madero.