En los Everglades, la zona de pantanos al sur de Miami, un parque temático para enfrentarse cara a cara con enormes alligators y navegar en los típicos airboats
MIAMI.- Si uno puede abstenerse por unas horas de la playa y la vorágine de los shoppings, los Everglades, enorme zona pantanosa del sur del estado de Florida, transportan a un mundo natural, lejos de las compras, las limusinas y los ricos y famosos. Un paseo ideal para llevar a los chicos.
Además del Everglades National Park, parque nacional que protege el gran ecosistema de pantanos, hay varias granjas que invitan a tener un encuentro cara a cara con los alligators, amos y señores de la región.
A simple viste cocodrilos, pero técnicamente con ligeras diferencias en la forma de la cabeza y el cuerpo: son más anchos y cortos, y los dientes no sobresalen cuando mantienen la boca cerrada.
También hay caimanes, varias especies de cocodrilos, nutrias y más de 600 especies de aves.
Everglades Alligator Farm es como un parque temático en miniatura, dedicado a los cocodrilos americanos, con shows, exhibición de animales y el infaltable gift shop para llevarse cocodrilos en remeras, gorros y en todo lo que uno se imagine (¡menos en carteras, obviamente!).
Máxima velocidad
Sin duda, lo más divertido del parque es el paseo en airboat (hidrodeslizador), especie de lancha de base plana, pero con una gran hélice atrás, muy parecida a un ventilador, que se mete en los pantanos sin empantanarse.
Antes de subir al airboat y después de la charla con las indicaciones de rigor Mike, el conductor de la embarcación, es claro: "Si se sientan adelante se van a mojar; si se sientan atrás, también". El destino parece irreversible, a pesar del frío.
La navegación comienza plácidamente por canales entre vegetación frondosa en busca de los alligators, a los que se los ve fácilmente a uno y otro lado de la embarcación, casi como posando para la foto.
Mike cuenta que en esa zona hay alrededor de 400 ejemplares, pero en toda Florida superan el millón y medio.
También explica que son carnívoros y se alimentan de peces, tortugas, serpientes, animalitos... y ¡brazos si uno se descuida!
Hasta que el paisaje cambia, Mike solicita que nos agarremos, nos pongamos el protector para los oídos (el ruido de la hélice es fortísimo) y el airboat acelera abriéndose paso entre la maleza, hasta que frena de golpe y gira 360°, como un juego de un parque de diversiones.
Y es ahí precisamente cuando el agua entra sin pedir permiso y uno se siente casi como adentro de un lavarropas.
Después del chapuzón obligado, en la granja hay shows, con demostraciones sobre la vida de los alligators. En un anfiteatro, el presentador se encarga de contar sobre los hábitos de los animales y hasta cómo agarrarlos.
Cada uno de los presentes, si se anima, puede sostener a un pequeño alligator (tan pequeño que podría ser una lagartija), frío, helado, y posar para la foto. En el sector de alimentación se les puede dar de comer a los más pequeños (a las 12 y a las 15).
También se puede recorrer el enorme serpentario, con especies de todo el mundo tan impresionantes que da miedo hasta acercarse al vidrio.