Que es dispersión o reacomodamiento de precios. Que sólo preocupa a las clases medias y altas.
Que en el Mercado Central se consigue palta por $ 1... Estas fueron algunas de las diatribas oficialistas contra quienes osaron hablar de uno de los problemas más reales que viven diariamente los argentinos en sus carcomidos bolsillos: la inflación.
Francisco Gismondi, economista y ex responsable del área de estudios macroeconómicos del Banco Central, analizó algunos de los variados mitos que circulan en relación con este problema con la metodología del recordado programa Cazadores de mitos , de Discovery Channel.
Un poco de inflación es bueno: verdad . Si bien no hay consenso absoluto, la mayoría de los economistas comparte esta visión. El razonamiento es que como algunos precios no bajan nominalmente, para que puedan ajustar los precios relativos, es más fácil cuando hay algo de inflación. Cuando se habla de "un poco", se refieren a niveles del 2% anual para países desarrollados y no más del 5% para los países en desarrollo.
Los empresarios son los que generan inflación: mito. Cuando hay estabilidad de precios, el que aumenta se queda afuera, porque todos vamos a comprar a otro lado. En cambio, cuanto más alta es la inflación, más fácil es para los empresarios tener comportamientos monopólicos, incluso cuando el mercado es competitivo.
La inflación perjudica más a los que menos tienen: verdad. Lo que se deprecia es el dinero. Por lo tanto, los pobres, que tienen mayor proporción de dinero en relación con su riqueza, están más expuestos. Cuanto más rica es una familia, más activos tiene para cubrirse: inmuebles, autos, acciones y bonos.
La alternativa de la inflación es la de "enfriar la economía": verdad . Los defensores del modelo han argumentado que crecer un poco menos, a tasas más "sustentables" en el largo plazo, sería algo negativo. Bajo la mirada local, la tasa de interés óptima sería de cero por ciento. Pero los ejemplos de países como Brasil, Chile y China, que subieron sus tasas, muestran la refutabilidad de esta creencia.
Las políticas expansivas son siempre buenas: mito. Fomentar el crecimiento del consumo de manera no sostenible en momentos en los que la capacidad ociosa de la economía no es elevada es también parte de la explicación del fracaso del modelo de los 90.
Es mejor el crecimiento con inflación que la recesión con deflación: mito. Tanto en la historia como en la actualidad se encuentran ejemplos de países con recesión e inflación alta (Venezuela), o de fuerte crecimiento e inflación baja (China). Puede ser que para un período corto haya ejemplos de inflación elevada y fuerte crecimiento, pero no es una regla que se pueda aplicar para períodos prolongados.
No hay inflación, sino reacomodamiento de precios: mito. Cuando hay un aumento generalizado de precios de más del 10% anual por más de cuatro años, no hay otra explicación que la inflación. No se trata de que un mes sube cada capítulo del índice de precios, sino de un aumentos constantes y sostenidos en el tiempo.
En el mercado central, no hay inflación: mito. Hay que distinguir nivel y variación de precios. En el Mercado Central, los precios son menores, pero eso no quiere decir que no suban.
En todo el mundo se duda de los índices de precios: verdad. La tendencia a registrar más lo que sube que lo que baja puede hacer dudar de las estadísticas. De todas formas, la diferencia que suele haber entre la inflación bien medida y la "percibida" es de un punto, y no de 15 o 20.