The King of Limbs. Desde ayer, se consigue vía Internet el octavo disco de los de Oxford. ¿Más de lo mismo?
La organización del lanzamiento del trabajo de Radiohead no apunta a ayudar a los críticos de música. Advertencias mínimas, cambios de último momento y anuncios confusos que se suben a Twitter en japonés. ¿Thom Yorke no se da cuenta de que tenemos plazos muy estrictos? El resultado es una carrera vertiginosa por parte de críticos, bloggers y fans de Twitter por ser los primeros en comunicar su opinión sobre los ocho temas de The King Of Limbs (que se baja de http://thekingoflimbs.com ). El problema es que Radiohead no hace música pensada para escuchar a las apuradas. Después de escuchar los temas dos veces más, las opiniones que leen aquí pueden experimentar cambios.
The King Of Limbs comienza de una forma que sin duda hará sonreír a fans y críticos: un piano que recuerda a Philip Glass se ve interrumpido por interferencia antes de que ritmos desarticulados ingresen y lo desborden. Se trata de una introducción abstracta, del tipo que se ha vuelto tan sinónimo de la banda de Oxford, que la revista Vice se animó a inventar una parodia de “primera reseña” (ejemplo: “Peter Pepper es la reacción personal de Thom Yorke a los acontecimientos producto de la crisis bancaria, mientras que Johnny Greenwood hace percusión con una cítara”). De todos modos, las bandas no se convierten en grandes ídolos de culto si no son más que experimentadoras sonoras. Treinta segundos después de iniciado Bloom , el tema empieza a girar sobre su eje, se escuchan sonidos caprichosos que se convierten en una marcha repetitiva y Thom Yorke se anuncia.
Mucho de esto les va a gustar a los fieles de Radiohead, que se deleitarán con los elementos claustrofóbicos de Morning Mr. Magpie y Little By Little . Pero no hace falta ser un gran fan para notar el valor de Codex , una bella melodía a la que favorece la decisión de la banda de evitar la ornamentación habitual y privilegiar el piano y efectos fantasmales. El último tema, Separator , que avanza a impulsos de bajo y guitarra, le da al disco un cierre mucho más fuerte que la apertura.
Estos temas ocupan un terreno emocional que Radiohead ha hecho propio y que otros no se han dedicado a copiar. Lo decepcionante, sin embargo, es que esta vez la banda –a la que con frecuencia se califica de vagabundos musicales que operan en un ámbito masivo- no logró producir nada que pueda sorprendernos. Discos anteriores como The Bends , OK Computer y Kid A consiguieron establecer un drástico cambio de rumbo. Desde entonces, Radiohead parece haberse instalado en un sonido –letras abstractas, ritmos nerviosos, ecos electrónicos de Leftfield-, por lo que ahora parece encontrarse al borde de la autoparodia.
El disco anterior, In Rainbows , de 2007, tal vez haya sido el mejor de los últimos de Radiohead e incorporó un toque más humano (por no decir más melódico). Todo indicio de que algún tipo de luces y sombras podría empezar a aparecer en el canon de Radiohead aquí fue eliminado de raíz, lo cual es una desilusión. Sí, podemos seguir maravillándonos ante el hecho de que una de las mejores bandas del mundo siga haciendo música que ignora por completo el plano comercial. Sí, siguen siendo los primeros cuando se trata de proporcionar música de manera emocionante e innovadora. Pero si bien su actitud no es común, la sensación es que The King Of Limbs es simplemente más de lo mismo.
« Traducción: Joaquín Ibarburu [ver video El clip de “Lotus Flower” en: www.clarin.com